Digitalización y ESS en Botiga Amiga amb Moda re-: una mirada crítica

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Digitalización y ESS en Botiga Amiga amb Moda re-: una mirada crítica

A partir de mi reflexión inicial y del feedback recibido de los compañeros, he reforzado especialmente dos aspectos del análisis: por un lado, la necesidad de concretar mejor los ejemplos de digitalización ya presentes en la entidad y, por otro, la idea de que la tecnología solo tiene sentido si sigue subordinada a la misión social del proyecto. En este caso, creo que la cuestión no es digitalizar más, sino digitalizar mejor y con límites claros.

En Botiga Amiga amb Moda re- las tecnologías digitales ya tienen un papel real en la organización. Un ejemplo claro es el sistema de entrega social mediante tarjetas con código QR, que permite gestionar derivaciones de una forma más ordenada, discreta y coordinada con las entidades sociales del territorio. En Badalona, este sistema ya se ha utilizado con familias derivadas por entidades locales, lo que muestra que la digitalización no afecta únicamente a la parte interna de la organización, sino también a la forma en que se articula el acceso social a la tienda. Además, la propia Fundació Formació i Treball ha explicado que estas herramientas digitales facilitan la coordinación entre entidades y mejoran el seguimiento de la entrega social.

Desde mi punto de vista, una de las oportunidades más importantes de la digitalización está en la mejora operativa. En un circuito como el textil, donde intervienen recogida, clasificación, almacenamiento, reposición y venta o entrega social, disponer de mejor información puede ayudar a reducir ineficiencias y a aprovechar mejor los recursos. En una entidad de inserción, esto no es una cuestión menor: si se organiza mejor el trabajo, también se refuerza la sostenibilidad del proyecto y, con ello, su capacidad para mantener empleo social. A eso se suma otra oportunidad relevante: la trazabilidad. Poder registrar mejor qué volumen se recoge, qué parte se reutiliza, qué parte se recicla y qué alcance tiene la entrega social permitiría explicar con más claridad el valor social y ambiental que genera la entidad. Esa mejora en la trazabilidad encaja, además, con un sector donde la recogida separada del textil y la circularidad están ganando peso normativo y operativo.

Ahora bien, sigo pensando que los riesgos son tan importantes como las oportunidades. El primero es la brecha digital. Un sistema con QR o con gestión digital puede parecer más ágil y más digno, porque evita exposición y normaliza el acceso, pero si sustituye completamente el acompañamiento humano puede convertirse en una barrera para personas con menos competencias digitales o menos acceso a dispositivos. En una entidad como esta, ese riesgo es especialmente delicado porque afectaría precisamente a quienes ya se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad. El segundo riesgo es la dependencia tecnológica. Si una organización de ESS utiliza herramientas que no controla o que dependen en exceso de proveedores externos, puede perder autonomía y margen de decisión. Y un tercer riesgo, que me parece especialmente relevante, es reducir el valor social a lo que resulta más fácil de medir. En Botiga Amiga es relativamente sencillo registrar rutas, derivaciones o volumen de prendas, pero es mucho más difícil captar dignidad, autonomía o mejora real en los itinerarios de inserción. Si solo se prioriza lo cuantificable, el análisis del impacto social corre el riesgo de empobrecerse.

Por eso, la estrategia que me parece más coherente sigue siendo una digitalización selectiva. En primer lugar, priorizaría aquellas herramientas que mejoren la logística y la trazabilidad del circuito textil, porque ahí la tecnología aporta una mejora clara y fácil de justificar. En segundo lugar, reforzaría la coordinación con entidades sociales y el seguimiento de la entrega social, pero manteniendo siempre alternativas no digitales o acompañadas, para no convertir la eficiencia en exclusión. Y, en tercer lugar, daría bastante importancia a la formación digital de las personas trabajadoras, especialmente si están en itinerarios de inserción, porque en ese punto la tecnología deja de ser solo un instrumento de gestión y pasa a ser también una competencia útil para su futuro laboral. Esta línea me parece más coherente con la ESS que una digitalización expansiva o centrada únicamente en ganar visibilidad.

Después de revisar los comentarios recibidos, creo que la idea principal se confirma todavía más: en Botiga Amiga amb Moda re- la digitalización tiene sentido cuando ayuda a sostener mejor la inserción, la circularidad y la dignidad en el acceso. No se trata de parecerse más a una plataforma convencional o a una empresa tecnológica, sino de trabajar mejor, coordinar mejor y explicar mejor el impacto sin perder el trato humano ni la autonomía organizativa. En ese equilibrio, precisamente, está el verdadero reto.

Erik Barco Batista

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